Rutas Picos de Europa

El Parque Nacional de Los Picos de Europa hace honor a su nombre, y por altura y espectacularidad es uno de los más bellos parajes del continente.

Dada la infinidad de rutas y objetivos particulares de los senderistas, detallaremos aquí algunas de las rutas de senderismo más bonitas e impresionantes.


Ruta del Cares

La Ruta del Cares o Garganta del Cares, es una excursión de senderismo, con uno de los paisajes más bonitos y espectaculares que pueden visitarse en España.

Y entre los maravillosos paisajes que podemos disfrutar en los Picos de Europa, atravesando el macizo central y el macizo oriental de los Picos de Europa, se encuentra una de las sendas o rutas más impresionantes que se hubieran visto, un espectacular desfiladero que bordea el Río Cares. De ahí su nombre de Ruta del Cares ó Garganta del Río Cares. También es conocida como Garganta Divina ó Desfiladero del Cares.

“La Ruta del Cares, desde Cabrales a Caín, y a lo largo de doce maravillosos kilómetros, surge la singular belleza de esta popular ruta cuya verticalidad y agreste mirada se combina con un reino zoológico y vegetal bañado por las frías corrientes fluviales del soberano Cares. Una ruta que no por popular y postindustrial, pierde su encanto añejo y rural; natural y grandioso”.

Todas aquellas personas que han realizado dicha excursión de senderismo alguna vez, la describen como algo indescriptible. Algo digno de ver. Toda persona que le guste la naturaleza debería hacer este recorrido alguna vez en la vida.

Es tal su belleza y fama que tiene a nivel mundial, que se ha convertido en la ruta más transitada de los Picos de Europa y hasta se dice que es la ruta de senderismo que más personas hacen en el norte de España.

No hace falta ser un experimentado senderista o montañero para realizar la Ruta del Cares. Sólo es necesario caminar durante un periodo de 3 a 4 horas (caminando en un solo sentido) ó de 6 a 8 horas (si se hace ida y vuelta caminando).

Es una de las rutas más bonitas del parque nacional de Picos de Europa, que discurre entre parajes y paisajes espectaculares, bordeando el recorrido del río Cares; atravesando puentes colgantes, cascadas, túneles y cuevas. Sólo se puede hacer a pie (senderismo). Es una de las rutas preferidas por todos aquellos aficionados al senderismo.

La Ruta del Cares es una senda que sólo se puede realizar caminando, cuyo recorrido transcurre entre las localidades de Cabrales (Asturias) y Caín (León). Tiene un recorrido aproximado de 12 kilómetros en cada sentido, con un nivel de dificultad medio – bajo.


De Sotres a la falda del Naranjo de Bulnes

Se trata sin duda de una de las rutas más atractivas de los Picos de Europa, pasando por dos refugios, el refugio de la Terenosa y el refugio de Vega de Urriellu, en la base del Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu.

Poco antes de llegar a la localidad de Sotres parte la pista que sube a Aliva. Seguimos por ella unos 200 m. hasta unas cabañas dispersas en la ladera por la que desciende al Duje. Desde aquí bajamos hasta el río y cruzamos un puente de piedra (860 m.) para tomar la senda que asciende por la ladera opuesta hasta el Collado Pandébano. Nos encontramos en plena majada pastoril, donde los rebaños se alimentan cuando llega el buen tiempo. El recorrido es agradable y sin fuertes pendientes, discurriendo al principio a la sombra de un bosque de hayas y después a través de los prados que coronan el Collado.

Un poco antes de llegar a lo alto, se encuentran unas cabañas a la derecha. Es aconsejable seguir el sendero que pasa por ellas, más cómodo que otras sendas que ha dejado el ganado.

Desde el Collado Pandébano (1.212 m. desde que partiéramos de Sotres) seguimos hacia el refugio de la Terenosa. Cruzamos el amplio rellano del Collado en dirección SO. Nos topamos enseguida con una senda que conduce hasta la majada de la Terenosa, donde se encuentra el refugio (1.315m). Y sólo nos resta, después de hacer una pausa, coger por último un camino bien visible que nos conduce hasta la impresionable falda del mítico Naranjo. En realidad llevamos bastante tiempo acercándonos a la gran peña, la vemos cerca y a la vez lejos; mientras caminamos, cuando llegamos a tocar el Picu Urriellu la prueba ha sido superada y el rigor y elegancia de este pico nos deja impresionados cuanto más cerca.

Para volver a Sotres sólo hay que desandar lo andado por el mismo camino.


Excursión a Vega Redonda y Mirador de Ordiales

El refugio de Vega Redonda es un clásico del alojamiento para montañeros y aficionados a la naturaleza. Es un espacio moderno, amplio y muy acogedor. Se sirven comidas y hay mantas en las habitaciones. Pero a Vega Redonda se puede ir y volver en un mismo día, incluyendo la ruta posterior hasta el impresionante Mirador de Ordiales que a más de uno dejará boquiabierto.

Es una excursión fácil e ideal para los niños. Tiene un desnivel aceptable (alrededor de 500 m) sin grandes pendientes, toda ella va por buen camino, sin ningún tipo de complicación ni posibilidades de pérdida.

Desde Covadonga se sube por carretera hasta una curva en la que se avista el primer lago, el Lago Enol, inmediatamente después la carretera gira a la izquierda y empieza a bajar, a nuestra derecha se abre una pista que sale del mismo cambio de rasante, es perfectamente transitable por todo tipo de vehículos hasta un aparcamiento situado cerca del Mirador del Rey. Desde allí comienza una pista ancha que acabará convirtiéndose en sendero pero que en todo momento está bien marcada y nos conducirá sin problemas hasta el refugio. Dos horas de camino más en medio de un paisaje auténticamente de media montaña, con tramos de exuberante vegetación.

Llegamos al antiguo refugio, unos centenares de metros detrás del actual, de ahí parte el sendero al Mirador de Ordiales, que bordea las grandes peñas y después zigzaguea al adentrarse en un canal con una pendiente considerable. A partir de ese momento el camino sigue siendo largo pero ya no quedan subidas de mención. Llegamos al refugio de Icona y avanzamos por una explanada en suave pendiente hacia el borde del acantilado, donde el fundador del Parque, Pedro Pindal, está enterrado.

Nos encontramos sobre el valle de Amieva y la caminata bien ha merecido la pena.


Ruta del río Dobra, Olla de San Vicente

Os proponemos aquí una ruta asequible, sencilla, sin grandes desniveles, pero no por ello menos atractiva que otras ni menos bella. Se trata de una excursión en toda regla, apta para todas las edades, con apenas media hora o 45 minutos de recorrido.

El camino no tiene ninguna clase de pérdida. Sólo hay que seguir el sendero. No existen bifurcaciones ni ramales que nos confundan. Una única direción que nos conduce a un final gratificante y, si el tiempo acompaña, refrescante.

Pocas ocasiones depara la montaña de encontrar una piscina caudalosa y profunda. La Olla de San Vicente merece la visita. No te hemos engañado, el baño está garantizado y la belleza del lugar también.

El río Dobra es uno de los más verticales de la orografía asturiana. Nace en la vertiente leonesa de los Picos de Europa y termina su recorrido cediendo sus aguas al Sella. A pesar de que su recorrido es corto, permite distintas opciones para disfrutar de la naturaleza. En su cuenca más alta sólo es apto para la práctica del barranquismo, creando una garganta estrecha y escarpada. Pocos kilómetros antes de su llegada a Tornín, en Cangas de Onís, el río atraviesa parajes exuberantes de Amieva. En este último tramo el Dobra se apacigua, encuentra el terreno llano y abierto por el que nosotros emprenderemos la ruta a pie.

Bautizado por los celtas como “Dubrán”, significa “agua”, el río tiene un nombre propio que le viene al pelo. En nuestra excursión descubriremos que el agua bien podría llamarse “Dobra”, porque en pocos lugares como éste se le rinde mejor tributo al líquido de la vida. Por muchas que sean las palabras empleadas y las traducciones, después de este paseo de montaña nos quedaremos con “Dobra”. Antes de llegar a la Olla de San Vicente nos iremos encontrando más pozas y ollas, profundas y claras que va llenando otro agua en movimiento, con una vitalidad extraordinaria. En nuestro pequeño recorrido nos encontramos todas las posibilidades del aseo humano: bañeras, duchas en forma de cascada, jacuzzis, piscinas… En derredor crece la vegetación, aseada y nutrida por ese mismo agua del Dobra. En nuestro camino observamos amplias manchas de bosque autóctono floreciendo en las orillas. Fresnos, arces, olmos, alisos, sauces… Según vamos ascendiendo aparecen los castañares, robledales y hayedos.

Agua y floresta en estado puro, y todo ello salpicado de montañas. El río Dobra conserva aguas cristalinas entre otras razones porque está exento de todo tipo de contaminación, no teniendo en su cuenca hidrográfica ningún asentamiento humano. Es por ello que la ruta que os detallamos a continuación conlleve un extremo respeto. En vuestro caminar no hagáis nada por cambiar su condición natural ni su limpieza, después de vosotros irán otros que quieren encontrar el Dobra y sus orillas intactas, como un legado cercano de los majestuosos Picos de Europa. Dejad huella, pero sólo con vuestras botas. Sabed que una vez en la Olla de San Vicentela naturaleza se pone a vuestro alcance para quitaros el sudor y quizás el estrés. Además de la gran extensión de la laguna, en algunos puntos el agua supera los cinco metros de profundidad. Disfrutad el baño.

Si bien sus cristalinas aguas nunca llegan a estar calientes del todo, entre junio y septiembre están en su mejor momento para el baño y nadie saldrá defraudado. Se convertirá en una auténtica experiencia.


Ruta del Picu Pienzu

Desde el Mirador del Fito cogemos un sendero nos llevará a través de un pinar en una leve ascensión para continuar por un pequeño bosque y bordeando la ladera llegamos a la Majada de Bustacu, extensas praderas con una buena fuente.

Las vistas que vamos dejando a ambos lados de la cresta que remontamos son espectaculares. A nuestra derecha la costa de Lastres, Colunga, Villaviciosa...

A nuestra izquierda, merece la pena asomarse para ver todo el macizo del Cornión de los Picos de Europa, también llamado macizo Occidental. También se pueden apreciar otras poblaciones de interior como Arriondas y el río Sella.

Desde aquí vemos el resto de la ascensión y seguimos por un buen camino que sube una canal a la fuente y majada de Mergullines.

Seguimos subiendo y alcanzamos la collada de Beluenzu. Sólo nos queda remontar la empinada ladera y alcanzar la cumbre con la cruz de hierro en su cima. El regreso se puede realizar por la otra falda del Sueve hasta llegar a la bonita aldea de Carrandi.

Es muy sencillo ver caballos asturcones, vacas, gamos, buitres y alimoches.

Sin duda una perfecta opción para disfrutar de la montaña asturiana. Se trata de una ruta sencilla y muy vistosa.

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