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El Carnaval Asturiano y sus fiestas paganas

 

En Asturias se conoce el Carnaval como el “Antroxu”, aunque dependiendo de la región el nombre puede tener variaciones. Por ejemplo, en Aller y Quirós, se llama ‘Antroxo, en tierras occidentales se dice Antroiro, y entre Luarca y el río Eo dicen “Antroido”.
Todos estos términos asturianos tienen su base etimológica en el antiguo vocablo del castellano “Antruejo”, derivado a su vez del latino “introitus” cuyo significado es entrada, por estar a continuación la Cuaresma

Carnaval es un época festiva que tiene lugar normalmente en Febrero, siete semanas antes del Domingo de Pascua. Tradicionalmente, esta fiesta implica una celebración pública o un desfile combinados con elementos circenses, mascaradas y fiestas callejeras. La gente se disfraza dándole un cambio a sus vidas diarias aunque sea por unas horas.

Estuvo prohíbido durante mucho tiempo en el siglo XX y no se recuperó hasta la llegada de la democracia en los años 80. Hoy en día, se conserva la esencia del 'antroxu' primitivo aunque algunas costumbres se han ido puliendo a lo largo de los años. Lo que no ha cambiado es el deseo por invertir el orden de las cosas, lo que implica actos irracionales, humor desaforado y de excesos, es tiempo de comer abusivamente, así que a los “tragones” que comen en exceso y sin medida, también son llamados “antroxos”. La ironía, la sátira y las coplas se vuelven especialmente malvadas contra los personajes públicos y sus actos.

 

Las fiestas de carnaval traen consigo una época de hartazgo en el comer, anteponiéndose a la Cuaresma en que la abstinencia y el ayuno tomaban su protagonismo. Así el carácter pagano del primero se opone al fervor religioso de la segunda. Esta fuerte influencia de los asuntos religiosos, del ciclo litúrgico, marcaba la despedida a las carnes en las mesas de los hogares asturianos, especialmente a las del “gochu”, en vísperas de la obligada abstinencia pascual.
En las tierras del occidente asturiano se observa claramente ese abuso en el yantar, también en el beber, durante los días del antroxu. Muy típico para los postres es el “rapón” (que se dice rapois en su plural o rapo en el concejo de Boal), muy extendido entre el río Eo y Luarca. El rapón es una torta hecha de maíz y amasada con agua, sal, cebolla y trozos de chorizo y tocino, recubierta con hojas de berza y cocida en el horno.
Por el oriente también el carnaval es una fiesta eminentemente gastronómica. Buena muestra es que las boronas en este tiempo son “preñadas”, esto es, rellenas de chorizo. El postre más generalizado por esta zona son los buñuelos de viento rellenos de crema, o los rustidos, sabrosos trozos de pan remojados en leche y huevo, fritos y rocíados con azúcar.
En el resto de la región los platos más representativos del antroxu se preparan con carnes de cerdo principalmente y por norma general frisuelos de postre (también llamados fereixolos, foyuelos, fayuelas o fayuelos). Estos se preparan con huevo, harina, leche y sal. Antiguamente se tomaban mucho los frisuelos que se hacían de harina de centeno fritos con el unto del cerdo.

Hoy en día los recursos para disfrazarse son más numerosos que en tiempos de nuestros abuelos y sus antepasados. Antes se tiznaban la cara, con hollín por ejemplo, y se ponían unas ropas viejas para celebrar los carnavales. Más adelante aparecieron las caretas de cartón, de tela o de madera con sus clásicos agujeros para nariz, boca y ojos.

 

Son famosos los “zaparrastros” por lo general propios de las comparsas, disfrazadas con harapos o la “destrozona” personaje que interpreta un varón vestido de mujer y provisto de una escoba con la que da escobazos por las calles del pueblo a cuantos se cruzan a su paso. Se hace acompañar las más de las veces de una mujer que se ha vestido de hombre y juntos salen a dar gritos y a proferir insolentes provocaciones. Esta costumbre de invertir los sexos, generalizado en la mayoría de carnavales del mundo, ha sido muy criticada por la Iglesia, por considerarla una actitud excesivamente transgresora de la moral. También eran generalizados los disfraces de animales, con pieles de vaca por ejemplo.

Justo antes del Antroxu, se celebra el Jueves de Comadres, que es el día en el que las mujeres suelen reunirse con propósito festivo y con mucha complicidad femenina. En principio puede que está celebración no tuviera nada que ver con el Antroxu, pero terminaron quedando enmarcadas en tiempos carnavaleros. En su sentido original hacen referencia a personas allegadas, familiares o vecinas. Así celebran las personas compañeras o amigas que en jueves se convidan las unas a las otras, fiesta cada vez más popularizada sobre manera en Pola de Siero y en Gijón, aunque muy generalizada en toda la comunidad asturiana

En Asturias, la mayoria de las ciudades y pueblos celebran el Antroxu. Los más significativos son los de Gijón y Avilés.

El Antroxu de Aviles

En Avilés, tiene lugar el Descenso Internacional y Fluvial de la Calle de Galiana, es una popular fiesta que se celebra durante el Antroxu de Avilés, en la jornada del sábado, en el mes de febrero. El acto, de carácter multitudinario, se ha convertido en referencia del carnaval avilesino y muy característico y diferenciador entre todos los carnavales del norte. El festejo consiste en la fabricación de unos singulares artilugios que simbolicen unas embarcaciones que se deslizan por la Calle Galiana y que navegan a través de un mar de espuma por las calles de la ciudad entre numeroso público que también participa 'regando' a los ciudadanos participantes antiguamente ahora el ayuntamiento los `riega´con mangueras. Los artilugios compiten así por conseguir los premios de la fiesta que votará un jurado según la originalidad, esfuerzo y puesta en escena de las embarcaciones

 

El Antroxu de Gijón 

Comienzan con el popular Jueves de Comadres y se alarga hasta el martes de Carnaval. Durante todos estos días se celebran en la ciudad concursos de disfraces, charangas... pasacalles, el famoso desfile d'Antroxu (Lunes de Carnaval) y la fiesta finaliza el Martes de Carnaval, con la lectura del testamento y el entierro de la Sardina. A finales del siglo XIX se generalizó oficiar el entierro de la sardina, que fue costumbre venida de fuera de Asturias. La Sardina representa la abstinencia, mortificación y ayuno del Miércoles de Ceniza. El Gato era juzgado y condenado por la muerte de la sardina, terminando sus días ahorcado o incinerado.
En Llanes, por el contrario, la sardina no era enterrada sino que se arrojaba al mar desde el Paseo de San Pedro.

 

Este funeral, como todas las celebraciones carnavalescas, tiene una naturaleza satírica y es el colofón perfecto como cierre de varios días de festividades.

Desfiladero de las Xanas

Las Xanas, denominadas hadas de las aguas, son espíritus de la Naturaleza con forma de mujer de gran belleza que custodian grandes tesoros, es una especie de ninfas que viven en las fuentes, en las cuevas y en las riberas de los cursos de agua, ven el amanecer y el anochecer.
En Asturias a la mujer hermosa y hacendosa se la compara con una Xana y en las fiestas de los Centros Asturianos repartidos por el mundo y otras localidades, el término de Reina es sustituido por Xana. Se cree que protegen los amores y castigan la infidelidad de los amantes.

 Al parecer, la noche de San Juan es la más propicia para romper su encantamiento; ellas salen a bailar, a lavar sus ropas y tenderlas. También devanan madejas de hilo de oro y plata; o se sientan a la orillas de las fuentes a peinar sus largos cabellos con peines de oro.

Un personaje que no podía tener mejor personificación que una ruta como la  del Desfiladero de las Xanas 

A diferencia de la Ruta del Cares, el Desfiladero de las Xanas, para algunos mucho más bello, está mucho menos concurrido y su recorrido es más corto. En el año 2002 fue declarado Monumento Natural del Principado de Asturias, tiene un gran interés natural paisajístico y escasa dificultad. El recorrido  no es muy largo ni exigente y tiene unos 500 metros de desnivel, ideal para cualquier época del año.

 

El Desfiladero de las Xanas está ubicado en Villanueva, capital del concejo de Sto. Adriano. Se puede acceder por la N-634 desde Oviedo, dirección a Grado o por la Autopista A-63. En ambos casos llegando a Trubia para enlazar con la AS-228 que llevará a Villanueva

El ecosistema de la zona es rico en vegetación, el bosque con concentraciones de avellanos, fresnos, tilos, arces, robles ó carballos, hayas y olmos, que envuelve a la senda en su transcurrir por el desfiladero. Dentro de la fauna tiene entre sus inquilinos vivos a la nutria palártica (Lutra lutra), y al desmán ibérico, lo cual nos indica el buen estado de salud de las aguas, entre las aves tienen presencia permanente, el águila real (Aquila chrysaetos), el alimoche (Neophron pernocterus), el azor (Accipiter gentilis), el halcón (Falco peregrinus) y varias especies de murciélagos, así como aves de ribera.

 

Para hacer la ruta de las Xanas se necesitan de entre dos y tres horas, tiempo suficiente para atravesar esta garganta natural y dar la vuelta al punto de partida.
La senda ha sido tallada en la roca caliza como un proyecto muy antiguo en el que se tenía intención de conectar los pueblos de Pedroveya, Rebollada y Dosango, pero las obras no llegaron nunca a finalizarse, quedando hasta le fecha como un camino que viene a las mil maravillas para los intereses del senderista.
Los primeros tramos tienen un poco de pendiente y de cuidado, pero cuando se llega a los primeros túneles, la zona es mucho más suave y llana para caminar.
Al seguir ascendiendo encontraremos el desfiladero, de perfil rocoso y encañonado en el que aparecerán túneles, puentes y manantiales naturales. Para seguridad de todos hay unas cuerdas de protección, aunque el camino al ser bastante ancho, no genera ningún tipo de peligro.
A los 2 kilómetros de recorrido atravesaremos un bosque de hayas, robles, fresnos y castaños, un camino único de la naturaleza que nos permitirá cruzar un puente de madera para llegar al río Viescas.
Tras una ligera subida llegaremos al pueblo de Pedroveya, lo que significa el final de este hermoso recorrido, El regreso lo haremos por el mismo itinerario.

 

Desde luego el Desfiladero de las Xanas es una ruta única y muy bonita para disfrutar en familia

La magia de las montañas

 Las montañas son una de las obras maestras más impresionantes de la geomorfología y estas son una parte fundamental en la dinámica terrestre. Siempre sorprendentes, pueden ser pequeñas o majestuosamente gigantescas y siempre condicionan la biodiversidad y el ambiente de nuestro planeta en varios aspectos.

Unas tienen formas amigables, otras fantásticas, otras misteriosas, otras vertiginosas, otras dulces, y así hasta la eternidad. Son tan poderosas, tan fuertes, unas más antiguas, otras más jóvenes, algunas con leyenda. ¿Y sabes qué? Que si no tienen leyenda, se la puedes inventar, porque las montañas están llenas de magia creativa, de la buena, de la que te recarga la pila y te hace sentir a tope.

Parece existir coincidencia en señalar la riqueza paisajística de Asturias como uno de sus principales atractivos, de ahí seguramente el éxito del ya clásico «Asturias paraíso natural

A lo largo de las dos primeras décadas del siglo XX vamos a asistir al inicio de un irrefrenable proceso de popularización del montañismo que, por lo que respecta a Asturias, ha llegado a alcanzar unas cotas inimaginables por entonces no solo en el aspecto estrictamente deportivo, sino también en el económico, pues a nadie se le escapa que la montaña asturiana se ha convertido en uno de los principales atractivos del turismo regional. Algunas de nuestras rutas más emblemáticas, algunas de nuestras montañas más conocidas, y aún otras no tan conocidas, se encuentran hoy transitadas por numerosos visitantes atraídos por una oferta turística ligada a las actividades desarrolladas en el medio natural.

Aquí tienes el Güeyu Peñamea, en los montes de Laviana. Güeyu quiere decir ojo en asturiano. El de Peñamea es como divino, como si lo controlara todo…

 

Peña Mea

Con sus 1557 m de altitud, es una de las cumbres más conocidas de Asturias. Su silueta inconfundible, que domina la vista desde Pola de Laviana, su proximidad al centro de Asturias y su bella ascensión, la hacen ideal para los montañeros y senderistas. Se puede subir desde el pueblo allerano de Pelúgano y desde Tolivia en el concejo de Laviana

Torrecerredo

Una de las montañas más emblemáticas de los Picos de Europa de 2.650 metros y enclavada en los límites entre Asturias y León. Es objetivo de cientos de montañeros todos los años. Técnicamente, la dificultad de la ascensión por su vía normal es baja. Catalogada, en la escala de dificultad, como de Poco Difícil inferior aunque  no está exento de riesgos.

 

Su ascensión puede hacerse desde distintos puntos, siendo todas ellas para gente habituada a la montaña o acompañadas por alguien con conocimiento en la montaña.
Las salidas más comunes son desde Fuente De, desde Poncebos o desde Sotres (la Terenosa), siendo posible hacer cumbre saliendo de otro lugares, pero haciendo la ruta mucho más dura, discurre por un terreno de canales, escalones y gradas, en donde la caída a distinto nivel está muy presente. Algunos de estos tramos alcanzan la catalogación de Algo Difícil inferíor (IIIº-), pero sobre todo, ante un resbalón no tienen fácil detención, la caída al vacío puede ser de 100 metros.

El Naranjo de Bulnes

 

En asturiano Picu Urriellu es un pico calcáreo de origen paleozoico se encuentra situado en el concejo asturiano de Cabrales y dentro del Parque nacional de los Picos de Europa.
Tiene una altitud de 2519 metros y, aunque no se trata del pico más alto de la cordillera Cantábrica, puede ser considerado como uno de sus picos más conocidos, así como una de las cumbres emblemáticas de España, sobre todo desde el punto de vista de la escalada en grandes paredes. Especialmente por los 550 metros de pared vertical de su cara oeste.

Existen muchas formas de alcanzar la zona de la Vega de Urriellu. Quizás la más sencilla consiste en dejar el coche en el pueblo de Sotres. Desde ahí, caminado por la pista existente, hay que dirigirse a los invernales de Cabao; después se cruza el río Duje y desde ahí se asciende hasta el collado de Pandébano, donde finaliza la pista y comienza la senda. Una vez en la senda hay que dirigirse a la majada de la Terenosa (donde se encuentra el refugio del mismo nombre). Desde esta zona se alcanza el Colláu Vallejo, donde la ruta vira al sur y desde donde ya puede divisarse el Picu Urriellu. A partir de ahí la ruta asciende zigzagueando hasta la Vega de Urriellu, donde está situado el refugio de Urriellu a 1960 metros de altitud.


El collado de Pandébano también se puede alcanzar desde el pueblo de Bulnes, pueblo éste al que sólo se puede acceder mediante funicular o senda. Aunque la manera más directa de llegar a la Vega de Urriellu desde Bulnes sea a través de la canal de Balcosín y la majada de Camburero, por el contrario, esta senda es de mayor dificultad.

Cambiando de vista pero no así de sensación ¿Has contemplado las estrellas en alguna estación de esquí? El cielo parece estar más cerca y la poca contaminación lumínica te permite distinguir el carro de astros que forman la Osa menor, esto es lo que se siente al verlo desde pajares.

Puerto de Pajares

Una villa y una parroquia del concejo asturiano de Lena, está situado en la ladera de las montañas de la Cordillera Cantábrica, a una altitud de unos 970 metros. Da nombre al valle donde se encuentra ubicado, al río que discurre por él y a un puerto de montaña, el puerto de Pajares, que durante siglos fue la principal vía de comunicación entre Asturias y el resto de España. Destaca en esta parroquia la estación invernal y de montaña Valgrande-Pajares,  esta estación de esquí es de las mas antiguas de las que hoy en día existen en España . Inaugurada en 1954, esta estación cuenta con un dominio esquiable de 25 km de pistas , a los que se tiene acceso con 7 telesquis y 5 telesillas . Dispone de pista de fondo , snow park y un estadio de competicion.

 

En fin, que los momentos mágicos de Asturias te atraparán para siempre, y querrás más y más cada vez, así que,   ¡Procura andar de día, ya sea solo o en compañía…!

Turismo con Sidra

 

Asturias impulsa el consumo de su bebida regional, convertida también en reclamo para los visitantes con visitas a los llagares. En realidad, en la Comarca de la Sidra se puede seguir todo el ciclo natural y social de esta bebida, desde que nace la manzana, hasta que se transforma en sidra, después de todo el proceso de elaboración realizado en el ‘llagar' y toda la singular sociología que conlleva esta cultura, desde el escanciado - forma de decantación de la sidra desde lo alto hasta dar en el borde del vaso - hasta el ‘chigre' asturiano, la música y las canciones que se cantan en él o la típica fiesta lúdico-gastronómica en torno a la sidra conocida como ‘espicha'. Cierto, todo esto está documentado e ilustrado en el Museo de la Sidra en Nava, aunque también se puede disfrutarse en ‘vivo y en directo' en cualquiera de las sidrerías, restaurantes y ‘llagares' de la comarca. O en las fiestas y festivales que tienen lugar a lo largo de todo el año, entre las que destacan especialmente el festival de la Sidra en Nava, y el de la manzana en Villaviciosa. Ambos eventos declarados de interés turístico, y en los que se llevan a cabo, entre otros, campeonatos de escanciado (otro gran espectáculo social único en el mundo que se da en Asturias.

Los llagares son los lugares de producción de la sidra y que en la actualidad abren sus puertas para enseñarnos como se elabora y donde ofrecen cada vez más visitas y paquetes turísticos que aportan un valor añadido a sus productos: «No sólo es producción, se trata de generar un valor turístico que a su vez ayude a conseguir un reposicionamiento del producto mediante un aumento de percepción  de lo que significa la Sidra en Asturias.

El camino de Santiago en Asturias

Aunque el camino de Santiago en su vertiente asturiana sea menos transitado con respecto a otras vías de peregrinaje hacia Compostela, no es menos cierto que la calzada jacobea a su paso por Asturias depara una gran belleza y un buen número de atractivos culturales que poco o nada tienen que envidiar a otras rutas.

Los problemas de señalización y el mal tránsito en algunos puntos, que han venido constatado los peregrinos, se van corrigiendo año tras año y Asturias vuelve a sonar como tierra de paso. No en vano, el Principado fue pionero en el peregrinaje a Santiago.

Tres siglos antes de que comenzase el apogeo de esta ruta universal en el siglo XII, el monarca astur Alfonso II ya se había puesto en marcha hacia la tumba del apóstol. Fue en el año 829, inaugurando la ruta jacobea más antigua que se conoce. El rey en cuestión conectó la ciudad de Oviedo con Compostela a través de las tierras interiores de la Asturias occidental. Llegó hasta Iria Flavia, donde previamente el eremita Paio había tenido visiones de ángeles señalando un túmulo en el monte Libradón. Esta anunciación llegó a oídos del obispo Teodomiro, quien descubre el sepulcro y da cuenta a Alfonso II el Casto, que parte inmediatamente hacia Galicia y manda edificar sobre el sepulcro una sencilla iglesia de mampostería y barro. El mismo rey dio cumplida información a Carlomagno, y la noticia se propaga con rapidez por toda Europa.

Esta ruta primitiva perderá su preeminencia en favor de la que discurre por la Meseta, aunque será transitada con asiduidad entre los siglos XI-XIII, cuando el culto a San Salvador de Oviedo actúa como un poderoso imán para numerosos peregrinos, que se desviaban del Camino francés en León y acudían a venerar el relicario de la Cámara Santa. Desde Oviedo seguían después los pasos de Alfonso II.

Pero además del itinerario seguido por el rey, la historia ha decidido que Asturias cuente con dos trazados principales del Camino de Santiago: la Ruta del Interior y la Ruta de la Costa. Ambas se aúnan para mostrar lo mejor de nuestra región: mar y montaña, arte, tradición, joyas arquitectónicas, gastronomía, villas populosas y parajes recónditos.

Detallamos a continuación los tramos más importantes de las calzadas peregrinas en nuestra comunidad:

Ruta de El Salvador

Puerto de Pajares-Oviedo. Esta es la conocida Ruta Interior y consta fundamentalmente de dos etapas que suman 58 kilómetros y medio. El Camino transita cerca de altas cumbres, bosques de hayas, extensas praderas y vertiginosos valles leoneses. Ya en tierras asturianas se encuentra la primera de las joyas prerrománicas que hallará el peregrino: Santa Cristina de Lena en el concejo de Pola de Lena. En este concejo podremos descansar en un albergue. Después, rumbo a la cercana villa de Mieres del Camino, la calzada jacobea atraviesa el lugar de Villallana y la localidad mierense de Ujo, punto obligado de referencia que conserva la mejor iglesia románica de la zona. A partir de aquí el Camino entra en el pasaje industrial de la Asturias central, prosiguiendo su avance por la vega del río Caudal. En la localidad de Olloniego se localiza un interesante conjunto histórico integrado por un viejo puente medieval y la Casatorre de los Quirós. En dirección a la capital asturiana, atravesamos La Manjoya y San Lázaro del Camino. Ya en el casco urbano, el itinerario recorre la calle de La Magdalena, llega a la plaza del Ayuntamiento y continúa hasta la plaza de la Catedral.

Ruta costera oriental

Bustio-Oviedo. Consta de 6 etapas que suman 128 kilómetros. El camino del Norte se adentra en Asturias por Bustio, y el camino a partir de aquí ofrece un paisaje de ríos, playas, acantilados,prados verdes y blanca caliza hasta llegar a la costa jurásica y la sierra del Sueve. Lo primero que atraviesa es el curso fluvial del Deva por el puente de Bustio, tendido entre Cantabria y Asturias. El Camino atraviesa seguidamente Colombres, capital del concejo de Ribadedeva, una tranquila villa donde se levantan suntuosos casonas de indianos, como La Quinta de Guadalupe, hoy sede del Archivo de Indianos. Rumbo a la villa de Llanes, el camino avanza a la sombra de la Sierra de Cuera, cruzando los lugares de Buelna, Pendueles, Vidiago, y Puertas de Vidiago. Llanes capital presenta un rico patrimonio histórico, con parte de sus murallas y edificios de época medieval y bellos palacios urbanos de los siglos XV-XVIII. Después la calzada discurre cerca del monasterio de San Salvador de Celorio y la iglesia románica de San Antolín de Bedón. Superada la hermosa localidad de Nueva y el puente del Aguamía, se alcanza la villa de Ribadesella. La ruta jacobea sigue el trazado de lo que antiguamente era la calle Mayor -ante soportales y casas blasonadas de los siglo XVI-XIX y la fachada plateresca del palacio renacentista del Cutre, hoy Ayuntamiento. Por el puente sobre el río Sella se llega al arenal de Santa Marina, desde allí el trazado jacobeo se dirige a San Pedro, Abeu y Leces, donde hay un albergue de peregrinos. El Camino abandona el concejo de Ribadesella por la bella y extensa playa de Vega y la aldea de Berbes. Recorre a continuación, muy cerca del mar, la costa del concejo de Caravia y desemboca en la playa y venta de La Espasa, ya en términos del concejo Colungués. Por Bueño y Covián se acerca a la villa de Colunga que preserva la capilla de su hospital de peregrinos y su antigua parroquial románica. En Villaviciosa se encuentra Nuestra Señora de la Oliva, iglesia protogótica. Más adelante, el Camino discurre al lado de la iglesia románica de San Juan de Amandi y rebasa el río Valdediós por el puente de Amandi. La Ruta de la Costa prosigue su andadura por Grases y Niévares, va en busca de la ciudad de Gijón, a la que se aproxima por las parroquias de Deva y Cabueñes, donde se levanta la Universidad Laboral.

Ruta costera oriental

Oviedo-Santiago de Abres. 7 etapas, un total de 155 kilómetros. Avilés, fundada en el año 1100, es la villa costera más antigua de la ruta. En dirección a ella, el camino recorre las feligresías de Santa Eulalia del Valle y San Juan de Tamón, en Carreño, y la de San Vicente de Trasona, en el vecino concejo de Corvera. Luego se introduce en el casco antiguo de Avilés por la calle del Rivero, donde hubo un hospital de peregrinos, próximo al actual albergue, y va descubriendo a su paso notables monumentos de época medieval. De Avilés pasa al concejo de Castrillón, donde atraviesa Quiloño, Piedras Blancas, la capital municipal, y Santiago del Monte. Se dirige seguidamente al río Nalón, cuyo cauce supera, en términos del concejo de Soto del Barco, por el puente de la carretera N-632, situado a los pies del castillo medieval de San Martín. Continúa, ya en tierras del concejo de Cudillero, por los lugares de El Pito, donde se encuentra el magnífico conjunto arquitectónico de los Selgas, y Soto de Luiña, donde pasa entre la iglesia barroca de Santa María y la casa del hospital de Nuestra Señora del Rosario. Luarca conserva viejas casas blasonadas y bonitas construcciones indianas. En Almuña, en las inmediaciones de la villa, está instalado un albergue de peregrinos. La ruta continúa hacia Navia vadeando el río Frejulfe. En la parte alta de Navia, que estuvo amurallada, se conservan algunas edificaciones de época moderna; en el ensanche, se ubican bellos palacetes de indianos. Una vez rebasada la ría, el Camino recorre, en rápido tránsito, el concejo de Coaña, recalando en el hospital y capilla de Santa Ana en Jarrio y en el lugar de Cartavio, antes de aventurarse por el concejo de El Franco, cuya capital, La Caridad, atraviesa. La ruta franquea el río Porcía, límite entre los concejos de El Franco y Tapia de Casariego. Un ramal del Camino conduce a Tapia de Casariego, capital del homónimo concejo, que dispone de albergue. Ya en tierras del concejo de Vegadeo, y tras atravesar su capital, tomamos el Camino Real de Bustelo que lleva al río Eo y a las villas de Figueras y Castropol. Ambas localidades contaron históricamente con hospital de peregrinos. Desde ellos puede cruzarse la ría, como antaño, gracias a un servicio que regularmente efectúa el paso a Ribadeo, primera localidad gallega que recibe el Camino de la Costa.

Camino primitivo

Oviedo-Fonsagrada. 9 etapas, un total de 154 kilómetros. Según la ruta que siguió el monarca, el camino transcurre inicialmente por los municipios de Oviedo y las Regueras para entrar en Grado después de atravesar el rio Nalón por el Puente de Peñaflor. Por el territorio de Grado cruzó también una calzada romana que penetraba en Asturias por el Puerto de la Mesa. Hay referencias de la existencia de tres hospitales en el concejo. Tras el Santuario del Fresno nos adentramos en Salas. Estamos probablemente ante una de las etapas con mayor densidad monumental del Camino primitivo asturiano. En el territorio salense hubo varios hospitales de peregrinos. Hay constancia de la existencia de hospitales en: Cornellana, Salas, La Espina, Labio y Faedo. El Camino continúa hacia Tineo por la margen derecha del rio Nonaya. Allá por 1222 el rey Alfonso IX mandará que todos los peregrinos transiten por Tineo y por el Monasterio de Obona. Abandonamos el muncipio en La Lavadoira para adentrarnos en el concejo de Allande y acercarnos a su capital municipal, Pola de Allande, que cuenta con albergue. Es uno de los tramos más despoblados de todo el itinerario jacobeo asturiano, pero tiene el particular encanto de disfrutar de uno de los más bellos parajes de la montaña asturiana que nos conducen a Grandas de Salime, el último concejo de esta ruta en tierras del Principado y que nos deleita con dos visitas obligadas: la Iglesia Parroquial de San Salvador de excelente portada románica, y el Museo Etnográfico, todo un referente de la cultura tradicional asturiana.